Aprender un idioma en edad adulta no siempre responde a las mismas motivaciones que nos impulsan cuando somos niños. Algunas veces esta tarea se convierte en una forma de sobrevivir a circunstancias personales imprevistas. Por ejemplo, cuando dejamos nuestro país porque nuestra vida corre peligro. En estos casos, puede ocurrir que nos tengamos que instalar en un lugar donde todos los mensajes y todas las señales a nuestro alrededor están escritas en un alfabeto diferente y necesitemos aprender a leer otra vez, letra por letra.
Esto es lo que les pasa a las personas adultas refugiadas. En su nuevo entorno de acogida, se enfrentan a un choque cultural marcado desde el principio por barreras de...
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.