3 de diciembre de 2009 en CORDIS Noticias
Un equipo financiado con fondos comunitarios ha
emprendido la elaboración de un «barómetro de la vitalidad» para su
aplicación a las lenguas europeas. Este barómetro ofrecería a los
europeos un método fiable para determinar qué lenguas corren peligro de
desaparecer. El trabajo se enmarca en el proyecto ELDIA («Diversidad
lingüística europea para todos»), que ha recibido una financiación
comunitaria que asciende a 2,7 millones de euros.
La profesora Sarhimaa, especialista en lenguas nórdicas y bálticas, aseguró que los trabajos del proyecto servirán para elaborar un barómetro de la vitalidad de las lenguas europeas pero de utilidad universal. Este barómetro podría aplicarse a cualquier lengua minoritaria.
Responsables del proyecto indicaron que el «EuLaViBar», el «Barómetro de la vitalidad de las lenguas europeas», se asemejará a la Lista Roja elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el inventario más exhaustivo del mundo sobre el estado de conservación de las plantas y animales de todo el planeta. EuLaViBar dará una medida de la situación actual y la gravedad del peligro de extinción que afrontan las lenguas incluidas en él. Además, la UE podrá recurrir a esta herramienta para medir la eficacia de la política comunitaria orientada a proteger las minorías.
El equipo de ELDIA, compuesto por doce especialistas de instituciones académicas más veinte estudiantes de doctorado y postdoctorandos, llevará a cabo una serie de pruebas sobre el terreno y evaluará textos escritos en catorce lenguas minoritarias y otras lenguas mayoritarias pertinentes.
Los lingüistas del equipo estudiarán la lengua de la población seto que habita en el este de Estonia y la de la población de origen húngaro residente en Eslovenia. Por su parte, sociólogos evaluarán la opinión de la sociedad con respecto a los grupos étnicos minoritarios, y especialistas en estadística crearán la estructura metodológica necesaria para la recopilación y el análisis de la información. Por último, la función de los juristas del equipo será evaluar la situación jurídica de las minorías con respecto a la legislación comunitaria.
«El plurilingüismo forma parte del gran patrimonio europeo», aseguró la profesora Sarhimaa. «Hay 46 millones de europeos que viven en un entorno donde se habla una lengua principal y otra minoritaria.»
Una de las metas fijadas por los investigadores de ELDIA es preservar y proteger este patrimonio. También estudiarán los grupos étnicos de carelios, vepsios y setos que habitan en Rusia y la población sami del norte de Noruega.
El «barómetro de la vitalidad», según los responsables, servirá para demostrar que no tiene por qué darse una competencia entre grupos minoritarios y mayoritarios, y que sus respectivos idiomas pueden coexistir. Pese a todo, los científicos opinan que el futuro es sombrío para las lenguas con menos de un millón de hablantes.
Los investigadores de ELDIA pertenecen a Helsingin yliopisto, Oulun yliopisto y Ålands fredsinstitut (Finlandia), la Universidad de Viena (Austria), Mälardalens Högskola (Suecia), Tartu �likool (Estonia) y Univerza v Mariboru (Eslovenia).