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Iban un inglés, un alemán y un español hablando de la luna…

26 febrero 2019

Café. Cuando leemos esa palabra, en nuestro cerebro no solo se activan áreas cerebrales típicas del lenguaje, sino también áreas sensoriales olfativas. Igualmente, al leer la palabra “noche” nuestras pupilas se dilatan, como si nos encontrásemos en situación de oscuridad, mientras que al leer la palabra día, se contraen.

Como seres sociales que somos, desarrollamos sistemas lingüísticos que nos permiten comunicarnos entre nosotros, y este desarrollo no ocurre de manera aislada al desarrollo cognitivo e intelectual general. Somos, hablamos y pensamos. Pero ¿somos lo que pensamos o lo que hablamos? ¿Pensamos solamente aquello que podemos expresar con palabras? ¿Pensamos diferente en función de la lengua en la que hablemos? Seguir leyendo... >>>>