Hoy en día, la lengua araki sólo está hablada por ocho personas en la isla de Vanuatu, un pequeño estado del Pacífico donde se concentra la mayor densidad lingüística del mundo, cien lenguas para 200 000 habitantes.
En araki, Sorosoro signífica « aliento, palabra, lengua», y es la razón que nos empujó a elegir ese nombre tan simbólico para designar nuestro programa de salvaguardia de las lenguas amenazadas de extinción.
Para la lengua araki, como para muchas
otras, el tiempo está contado. El proceso de desaparición se ha
acelerado considerablemente durante las últimas décadas y numerosas
lenguas habladas por pocos locutores van a desaparecer en breve.
En efecto, salvaguardar el conjunto de las 6000 lenguas habladas hoy en día en el mundo es una tarea imposible: somos conscientes de que sólo una parte de nuestro legado lingüístico puede ser conservada. Sin embargo, aspiramos a participar en la labor de salvaguardia, y en colaboración con otros actores del sector, contribuir a preservar todo lo que aún se pueda, porque la inacción significa resignarse al empobrecimiento cultural de la humanidad.
Con ese objetivo, y con el respaldo de nuestro Consejo Científico, hemos puesto en marcha un programa que se despliega en tres fases.