Cristina V. Herranz-Llácer, Profesora en el área de Lingüística General, Universidad Rey Juan Carlos y Miguel Ángel Marcos Calvo, Profesor de Estadística y Matemáticas, Universidad Rey Juan Carlos
En el mundo globalizado en el que nos encontramos es habitual que nos preguntemos si los más pequeños deberían estudiar en centros escolares bilingües; si esto es realmente beneficioso para ellos; si la incorporación de una segunda o tercera lengua, según la comunidad en la que nos encontremos, debe hacerse desde edades tempranas…
Es evidente que conocer más de un idioma va a traer consigo ventajas, pero, realmente, ¿qué podemos encontrar detrás de esa estimulación multilingüe? ¿Los posibles beneficios se mantendrían a lo largo del tiempo? ¿Estos beneficios serían equivalentes cuando...
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.