Conseguir el acceso abierto total, tal y como defiende la ciencia abierta, y evaluar el impacto es fundamental para el avance de una ciencia más democrática.
A pesar del interés creciente por la ciencia abierta, un estudio destaca que parte de la comunidad científica aún no tiene claro cuáles son sus principios y prácticas.
En su momento la pandemia manifestó la necesidad de una ciencia más transparente y democrática. El mundo fue capaz de producir vacunas en tiempo récord gracias a la apertura del conocimiento y a la colaboración a gran escala. Este enfoque, que es el que defiende la ciencia abierta, cobra cada vez más importancia en las universidades y los sistemas de investigación públicos, y forma parte de la transición que defiende la Comisión Europea.
Una investigación reciente, liderada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y publicada en la revista científica de libre acceso PLOS ONE, revela cuáles son los avances y desafíos a los que se enfrentan los investigadores para adoptar este nuevo paradigma.