En efecto, salvaguardar el conjunto de las 6000 lenguas habladas hoy en día en el mundo es una tarea imposible: somos conscientes de que sólo una parte de nuestro legado lingüístico puede ser conservada. Sin embargo, aspiramos a participar en la labor de salvaguardia, y en colaboración con otros actores del sector, contribuir a preservar todo lo que aún se pueda, porque la inacción significa resignarse al empobrecimiento cultural de la humanidad.
Con ese objetivo, y con el respaldo de nuestro Consejo Científico, hemos puesto en marcha un programa que se despliega en tres fases.