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El plurilingüismo de España (El País)

Ese cambio hasta ahora no se ha producido, y mientras en el extranjero se admira la construcción del "Estado de las autonomías" y la pacífica progresión de los procesos de normalización lingüística en las comunidades con lengua propia no castellana, la inercia del régimen dictatorial y de la mentalidad diglósica sigue actuando entre nosotros.Quedan muchas rémoras del pasado: recelos, prejuicios..., incomprensión, en suma, entre las diferentes comunidades autónomas, especialmente entre las de lengua castellana y las otras. Ciertas palabras se cargan de connotaciones, a menudo contradictorias. Así, quien dice España, y no su sucedáneo Estado español, puede ser un centralista nostálgico del franquismo o un independentista catalán, vasco o gallego que, aunque se reconoce -pasajeramente y porque no tiene otro pasaporte- "súbdito del Estado español", se considera ajeno a España. La expresión países catalanes, que no corresponde a ninguna realidad político-administrativa, pero sí a una realidad histórico-cultural y lingüística (nacional) bien definida, resulta igualmente tabú para los independentistas radicales que quieren llamarla "simplemente Catalunya" (aunque nunca se haya llamado así) y para los españolistas que la identifican con el "rojo-separatismo" como en los mejores tiempos del régimen anterior. Si alguien da a la lengua oficial del Estado el nombre de español, y propone enfáticamente imitar a Puerto Rico, la propuesta puede consistir en "liberarse del español y declarar lengua oficial ' única el catalán" o, al contrario, y por mucho que nos sorprenda a los catalanes, "defender la lengua común de todos los españoles contra cualquier otra lengua". Para seguir leyendo...