Este artículo fue escrito en francés y traducido al español por Luisa Penalva, voluntaria para el OEP. Le damos las gracias por su trabajo.
El artículo original se encuentra aquí.
¿Se debe descartar el inglés de la esfera europea?
Hablar de esfera europea es en realidad hablar de Bruselas. Todos los bruselenses saben que en la capital europea se hablan de forma oficial dos idiomas: el francés y el holandés. Y un tercer idioma que se suele olvidar: el inglés. ¿A qué se debe este olvido? Simplemente al hecho de que el bruselense ‘medio’, como el europeo ‘medio’, no habla o habla poco inglés y sobre todo porque no anda nunca por el ‘gueto’ europeo, en donde el inglés es de recibo, por no decir que es el único idioma aceptado en algunos bares de la plaza de Luxemburgo.
Esta es la realidad euro-bruselense: para poder salir adelante en el reducido mundo de los pseudo-expatriados, es fundamental hablar inglés. Esto no tiene, a primera vista, nada de extraño, sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que el inglés se ha convertido en la lingua franca. Lo que molesta es que dicho idioma se está convirtiendo en el único idioma para todo aquel que desee trabajar en todo lo relacionado con cuestiones europeas.
El inglés en el seno de las instituciones europeas
Con 23 lenguas oficiales presentes en la actualidad (para un total de 27 Estados miembros), es difícil estar al día a nivel de traducciones. De ahí la regla implícita, impuesta desde los inicios, relativa al uso de un mínimo de tres idiomas: el francés, el inglés y el alemán.
En efecto, basta con echar un vistazo al sitio de la Comisión Europea para constatar una pobreza lingüística en incremento. Ya es la segunda vez que interpelo a los expertos en comunicación de la Comisión: aquí y allá. A pesar de ello, la página ‘Multilingüismo’ sigue sin aparecer en francés…
Este mismo fenómeno se puede observar con los comisarios europeos. ¿Se han dado cuenta de que José Manuel Barroso habla en francés cuando quiere ser bien visto y en inglés el resto del tiempo?
Quien se lleva sin embargo la palma de oro de “Hablo inglés para quedar bien” es Günther Oettinger, comisario (alemán) para la energía, quien en 2010 nos deleitaba con un magnífico discurso titulado “Englisch ist die Amtssprache”, es decir, “el inglés es la lengua de uso (por defecto)”. Para alguien que habla un mínimo de inglés, observen ustedes mismos el resultado, digno de Vídeos de risa. Más vale que los subtítulos facilitan la comprensión …
El Consejo europeo no se queda a la zaga, a través de la actual presidencia irlandesa, tal como ha sido criticado recientemente por Jean Quatremer en su blog… El único que da la talla es el Parlamento europeo, aunque no estaría de mal que introdujese algunos contenidos no anglófonos en su página de Facebook…
El inglés y las asociaciones europeas
Quien desee buscar trabajo en los asuntos europeos, no puede pasar por alto dos sitios en los que se recoge lo esencial del mercado euro-bruselense: Eurobrussels y Euractiv, dos sitios anglófonos, con un 99% de anuncios en inglés.
Observen con detenimiento el siguiente anuncio, uno de los tantos en los que se exige “inglés nativo fundamental, se valorará el dominio de otros idiomas”.
Por supuesto, la realidad contiene más matices. Sin ser un anglófono nativo, yo mismo he obtenido más de una entrevista para ese tipo de puesto…antes de verme enfrentado a la cruda realidad: no soy ni irlandés, ni británico y por consiguiente, no soy un locutor nativo…lo cual se podría haber deducido a través de mi currículum…
Recuerdo asimismo un día en que me presenté a una entrevista de trabajo para el lobby de constructores automóviles europeos – una industria especialmente poderosa en Francia y en Alemania, y de escasa importancia hoy en Reino Unido – en la que se exigía un inglés nativo, con buenos conocimientos de alemán y de francés.
Una hora de conversación en inglés, ningún test en los dos otros idiomas y ni siquiera se molestaron en comprobar que los hablaba. Aún peor, la persona que realizaba la entrevista, totalmente desconfiada, me mandó algo de tarea para hacer exclusivamente en inglés.
Como habréis podido constatar, en esta especie de burbuja europea, el multilingüismo es un simple detalle, y el último al que se recurre a la hora de elegir entre dos candidatos anglosajones llegados a un mismo nivel, en las mismas condiciones. Bueno, a ver, ¿cómo se diría en inglés “Volkswagen, das Auto” y “Renault, créateur d’automobiles”?
Inglés y EPSO
Por suerte, para subir el nivel, podemos contar con EPSO, la Oficina Europea de Selección de Personal. Tras haber introducido un nuevo tipo de test en 2010, basado principalmente en la suerte, EPSO ha actualizado sus métodos de evaluación en 2011. A partir de ahora, los candidatos deben pasar la primera serie de test de admisión, escrita, en su lengua materna, en lugar de una tercera lengua, como era el caso antes.
Se supone que esto es una ventaja para los francófonos y sin embargo, ¿sabían ustedes que este cambio se ha introducido oficialmente debido a las numerosas quejas de los candidatos anglosajones, quienes consideraban discriminatorio el ser evaluados en una lengua que no hablan más que en sueños? Vaya forma de ayudar a nuestros amigos monolingües a acceder a una carrera de funcionario en la Comisión europea, la cual carece al parecer de anglófonos nativos.
EPSO lleva dicha estrategia al extremo, hasta sus centros de exámenes. Si por suerte consiguen pasar el concurso en Bruselas, no se extrañen si les reciben y les explican el desarrollo de la prueba en inglés. Wablief ? Pardon ? Lo he probado dos veces. Tengo curiosidad de leer la experiencia de otros candidatos que hayan tenido el privilegio de ser recibidos en francés o en holandés.
Inglés y bloggers europeos.
Como lamentaba hace unos instantes, el monolingüismo anglófono está también omnipresente entre el pequeño grupo de bloggers de mi especie, que tratan de temas europeos. Basta con ver el número artículos colgados en noviembre pasado con ocasión de la Jornada Europea del multilingüismo (curiosamente una iniciativa de la representación de la Comisión europea en Reino Unido).
Entre la lista de participantes, había una aplastante mayoría de blogs escritos en inglés, por defecto o por circunstancias, en comparación con los escasos blogs no anglófonos. Que no me vengan luego a hacer la apología de los euroblogs como medio de comunicación para los ciudadanos.
Conclusión
« En el mundo cada vez más interdependiente que constituirá el siglo XXI, el ciudadano europeo tendrá, más que nunca, que colaborar con ciudadanos de otros países, a través de una actitud de curiosidad intelectual, de tolerancia y de solidaridad”- la Comisión dixit.
Es evidente que esta Europa unida en la diversidad y con deseos de (re) descubrirse, no existe, o ya no existe. Los hechos hablan por sí mismos: la Bruselas europea está llevando a cabo una comunicación estéril y una política de empleo carente de libertad y desvirtuada, para los 460 millones de europeos que han cometido el error de no haber nacido ni en Reino Unido, ni en Irlanda.
Ante esta situación, ¿Qué medidas existen para poner fin a este absurdo monolingüismo, sinónimo de aculturación? ¿Tendremos que llegar al punto de llevar a la mayoría de asociaciones e instituciones europeas ante la Corte de Justicia de Luxemburgo? ¿Habrá que ponerse a exigir una discriminación positiva para todos aquellos que resultan perjudicados por no ser anglófonos nativos? Esta situación es tanto más absurda cuanto que el Reino Unido hace actualmente todo lo que está en sus manos por abandonar la Unión Europea.
Hasta que esto suceda, God bless the monolinguism !