Este artículo fue publicado originalmente el 26.5.22 en The Conversation. Lea el original.
Auxiliadora Sales Ciges, Universitat Jaume I; Anna Marzà, Universitat Jaume I et Gloria Torralba Miralles, Universitat Jaume I
Hoy en día son escasas las aulas en las que no coexisten lenguas diferentes a las curriculares, lo cual convierte a la escuela en un espacio plurilingüe e intercultural. Incluir en el aula las lenguas que se hablan en casa mejora la percepción de la diversidad en la escuela y en la sociedad. El conocimiento y el uso de las llamadas lenguas familiares hacen que el alumnado se sienta orgulloso de su identidad cultural y respete y valore la del resto.