| 18/07/2012
A lo largo de los años ha habido muchos juegos con un potencial enorme que se han quedado, por extraña decisión, sin traducir en nuestro país. Con la polémica del último Kingdom Hearts aún fresca, repasamos la situación histórica en la industria de títulos que merecían estar en la lengua de Cervantes
Kingdom Hearts ha vuelto a poner encima de la mesa una problemática que va por barrios: la de los juegos que llegan sin traducir en determinados países. Square Enix considera que el coste de la localización de un videojuego como Dream Drop Distance para una consola como Nintendo 3DS y su penetración en el mercado no vale la pena. Y que es mejor lanzar la nueva iteración de este mundo de fantasía que mezcla personajes de la compañía con otros de la factoría de Disney en la lengua de Shakespeare. Simplemente. Por desgracia, no es el único caso de grandes títulos o propuestas con recorrido que acaban sin tan siquiera la localización al español. Tampoco es un hecho novedoso, como sabrán los jugadores que empezaron en esto de los videojuegos hace un par de décadas. Por lo menos.
La historia de los juegos sin traducir en España viene de lejos, de épocas en las que el trabajo muchas veces no era acceder al juego en inglés, sino simplemente intentar comprarlo porque no había sido distribuido en nuestro país. Grandes obras han pasado de largo del Viejo Continente y se han repartido entre Japón y Estados Unidos durante mucho tiempo. En los primeros compases de las consolas domésticas -ya no hablamos de productos para plataformas anteriores como los microordenadores, Atari, etc.- lo más normal era tener títulos en inglés. Los The Legend of Zelda, en especial Adventure of Link, son un ejemplo de productos de primera línea sin localizar. Final Fantasy, esa locura de Sakaguchi que salvó a la compañía y se ha convertido en referente en el mundo de los juegos de rol japonés, tan siquiera llegó a Europa. >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>