ESTEVE RIAMBAU 01/07/2010, El País
La aprobación de la Ley del Cine constituye una buena noticia. Excelente noticia si se tiene en cuenta que ha sido votada favorablemente por casi el 90% del Parlament. Ayer, en el hemiciclo, se palpaba una mayoritaria satisfacción democrática, pero también la conciencia de que la nueva normativa provoca reticencias en un sector tan complejo como el del cine, con intereses contrapuestos entre sus distintas ramas y ahora sometido a una de sus periódicas crisis de transformación tecnológica, como antes lo fue el paso del mudo al sonoro y actualmente es la irrupción del soporte digital. Si se cumple el vaticinio de que muchas salas cerrarán como consecuencia de esta ley, antes habría que preguntarse cuál ha sido la causa por la que lo han hecho otras en los últimos años. Leer más