¿Por qué hablamos de « paradigmas»? El término ‘paradigma’ se entiende aquí en el sentido de “modelo”; la traducción como Ost la entiende y describe, tal vez un modelo para la vida social en general.
Desde el mito de Babel, ha existido siempre un deseo de buscar una lengua original (Ursprache) que pudiese permitir una comunicación universal. Se trata de una especie de quimera sobre la existencia de una lengua perfecta. A esto se añade el hecho de que el mito de Babel ha conseguido que la idea según la cual la falta es lo que ha dado lugar a la existencia de una multitud de lenguas, esté profundamente arraigada en la cultura cristiana. Podemos observar cómo toda lengua única tiende a ‘babelizarse’ (Ricoeur) en el seno de una comunidad humana, por consiguiente, la dispersión de las lenguas debe verse como un fenómeno ineluctable y no como una fatalidad.
Lo que Ost pretende demostrar es que la traducción es más que un puro instrumento, es aquello que nos conduce al camino de la apertura y de la creatividad. El propio malentendido, puede ser creativo.
Francois Ost denuncia los reproches habitualmente lanzados en contra de la traducción. Les mostramos una lista de las siete principales aserciones que Ost trata de desmentir:
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« Babel est el resultado de un castigo divino » Contrariamente al significado que se ha dado al mito a lo largo del tiempo, Babel es en realidad un episodio feliz en la Biblia. El choque de lenguas es necesario para la creatividad (En los laboratorios de investigación los investigadores comunican en sus propios idiomas y los resultados son publicados en inglés).
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« Las lenguas naturales contienen defectos que deben ser paliados mediante la creación de lenguas artificiales ». El significado de una lengua depende de la coherencia de ésta.
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« La traducción es una tarea superflua que se queda en los límites de las diferentes lenguas ». Cabe señalar en primer lugar que las traducciones se producen en el interior mismo de las lenguas. Las combinaciones de registros, los estratos históricos de una lengua, el humor, la ironía, hacen que los propios locutores estén constantemente “traduciendo”.
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« La propia capacidad de traducir es puesta en tela de juicio ». En realidad, lo que da lugar a la traducción es precisamente lo intraducible (Cf. El diccionario de Barbara Cassin). Se trata por consiguiente de navegar entre dos extremos: el de la traducción fácil y el de la traducción imposible.
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Se infravalora el trabajo del traductor
Este es uno de los puntos más desarrollados por Francois Ost. La traducción es un proceso de escritura total. El propio autor es un traductor (cf. Michaux). Según Derrida, una traducción añade algo al texto original, lo cual hace que ésta se convierta en algo “relevante”. Conviene aquí ver las posturas (a menudo irónicas) de muchos autores: Cervantes (que pretende hacer la traducción de un manuscrito árabe) y Borges. (Véase asimismo Les Nègres du traducteur, de Claude Bleton).
Por supuesto, existen diferencias entre el texto en la lengua « de origen» y el texto en la lengua
« meta », diferencias de diversa naturaleza. Se trata de encontrar el sentido, tomar riesgos. (Cf. la parábola de los talentos en el Evangelio según San Mateo). Se trata de traducir lo que un texto
« hace », en la lengua del autor, que el traductor « hace » en su lengua. (Cf. Le traducteur cleptomane de Dezsö Kosztolanyi y Entrevista con François Ost en la revista Etudes de diciembre de 2012).
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Los resultados son controvertidos, « es imposible satisfacer a ambos ». Lo que es cierto es que no existe la traducción perfecta. La creatividad es lo que caracteriza una buena traducción.
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« El monolingüismo acaba siendo necesario » ( Y, por supuesto, estamos hablando del inglés)
Esto es un problema político. Afortunadamente, el multilingüismo es algo ya establecido en la práctica cotidiana de las instituciones europeas. « La lengua de Europa es la traducción ». (Umberto Eco).
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François Ost : Traduire. Défense et illustration du multilinguisme, Fayard 2009
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Barbara Cassin : Vocabulaire européen des philosophies. Dictionnaire des intraduisibles, Seuil 2004
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François Ost est jurista y filósofo en Bruselas. .